COMPLEJIDAD ECONÓMICA
COMPLEJIDAD ECONÓMICA
La capacidad productiva
de los países es diversa. Algunos solo pueden producir una canasta reducida de
bienes mediante tecnologías relativamente simples; otros, por el contrario, son
capaces de fabricar una extensa gama de productos utilizando conocimientos
sofisticados. ¿Qué explica estas diferencias?, ¿por qué algunos países avanzan
más rápido que otros?, ¿es posible reducir las brechas de crecimiento entre
países?
El Centro para el Desarrollo
Internacional (CDI) de la Universidad de Harvard y el Media Lab del Instituto
Tecnológico de Massachusetts desarrollaron El
atlas de la complejidad económica para buscar respuestas a
estas interrogantes. Se trata de una metodología que clasifica a los países en
función de la complejidad de su capacidad productiva, pronostica su velocidad
de crecimiento en el mediano y largo plazos y, a partir de los conocimientos y
capacidades existentes, traza rutas viables para acelerar su crecimiento.
Índice de Complejidad Económica. A partir de un elaborado tratamiento matemático de la
información del comercio internacional, este índice determina la cantidad de
conocimiento productivo acumulado por una economía en función de dos variables
principales: diversidad y ubicuidad.
Diversidad. Está relacionada con la variedad de productos que un país es
capaz de producir y exportar. Si un país dispone de los recursos necesarios
para exportar una extensa gama de bienes y servicios, tendrá una calificación
mayor en el Índice de Complejidad Económica que aquellos que solo son capaces
de producir una variedad limitada de productos.
Ubicuidad. La ubicuidad se refiere al número de países que son capaces de
producir un bien o servicio determinado. Los más sofisticados provienen,
generalmente, de economías complejas donde los individuos interactúan en
sofisticadas redes de transmisión y aprovechamiento de conocimientos. Por su
grado complejidad, estos bienes enfrentan escasa o nula competencia en los
mercados.
Cómo se relacionan. La diversidad y la ubicuidad exhiben una relación inversa.
Los países que son capaces de producir una mayor variedad de bienes y servicios
(mayor diversificación) también cuentan con los recursos necesarios para
elaborar los productos más sofisticados (menor ubicuidad) y, por tanto, su
complejidad económica es mayor; lo contrario de los países menos diversificados
y con mayor ubicuidad.
Premisa básica. El desarrollo económico es el resultado de un proceso de
aprendizaje social que permite expandir las capacidades productivas hacia la
fabricación de bienes cada vez más diversos y menos ubicuos. Los países que más
crecen son aquellos que consiguen integrar redes cada vez más sofisticadas para
transmitir y aprovechar el conocimiento productivo, y que disponen de los
recursos necesarios para ascender a etapas de mayor complejidad productiva.
El carácter explicativo y predictivo
del índice. No es casualidad, por tanto,
que exista una fuerte correlación entre el Índice de Complejidad Económica y el
desempeño económico de los países. A partir de este indicador se pueden
entender, de mejor manera, las diferencias que exhibe el ingreso per cápita
entre países. También es útil para pronosticar el potencial de crecimiento
económico de los países a mediano y largo plazos.
Espacio del producto. Además de mapear a los países por su
complejidad económica, el Atlas distribuye los productos en función de la
cercanía o lejanía de los conocimientos técnicos necesarios para fabricarlos y,
con base en ello, traza posibles
rutas de desarrollo bajo la premisa de que la
probabilidad de ascender a etapas productivas más complejas crece cuando se
seleccionan bienes y servicios relativamente cercanos a los ya existentes.

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